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lunes, febrero 04, 2013

Bolea y Castillo de Loarre


Después de tantas emociones montañeras, ya tocaba por fin relax a tope. Habíamos dormido al lado de Molino Escartín, en un sitio tipo merendero que conozco que está muy bien. Además, apenas pasan coches por ahí. Es de locos pasar a Pirineos por el Serrablo. Tras pasar muy buena noche, nos pusimos de nuevo en marcha. Teníamos que llegar hasta el Castillo de Loarre. Antes de salir a la nacional, hicimos una parada para ver la iglesia románica de Ordovés, uno de los pueblos del Serrablo. Es un lugar recóndito, dejado de la mano de Dios. Parece que el tiempo se ha detenido por completo. Que soledad...

San Martín de Ordovés
























Tras visitar Ordovés, tomamos la carretera a Huesca capital y antes de llegar a Huesca tomamos el desvio hacia Riglos. Como teníamos tiempo, y aunque no estaba planeado, fuimos a visitar la colegiata de Bolea, y el pueblo de Bolea. Ni lo conocíamos, ni habíamos oído hablar de él, pero mereció mucho la pena la visita.

La colegiata de Santa María la Mayor es una iglesia gótica del siglo XVI sita en Bolea. La iglesia se encuentra en los terrenos del antiguo castillo-palacio árabe que servía de defensa de Al-Ándalus frente a los reinos cristianos del norte. En la torre y las base de algunos muros todavía se conservan restos de este edificio. En este terreno también hubo una iglesia románica anterior, de la que la colegiata aprovechó los cimientos. Desde su construcción fue Priorato de la Capilla Real de Montearagón hasta 1571, año en el que pasa a formar parte de la diócesis de Huesca, ya como colegiata.

Construida entre 1541 y 1559 según un proyecto de Pedro de Irazábal, es una iglesia gótica de transición al renacimiento de carácter marcadamente aragonés. Siguiendo el ejemplo de La Seo de Zaragoza y la catedral de Barbastro, es una iglesia de salón de planta cuadrada de tres naves de igual altura separadas por arcos de medio punto y apuntados.

Si queréis más información mirar en este enlace.


Primero dimos una vuelta por al callejuelas del pueblo. Hay varias casas señoriales, escudos de armas en algunas fachadas, varias iglesias, etc. El pueblo además coincidió que estaba de fiestas mayores.

Bolea


















Luego nos subimos a la colegiata, que está en un alto desde el que se domina todo el pueblo y la gran planicie que hay a sus pies. kilómetros y kilómetros de campos de labranza hasta donde alcanza la vista.


Bolea desde la colegiata (I)


Bolea desde la colegiata (II)


Bolea desde la colegiata (III)


Peña Gratal (I)


Peña Gratal (II)


Vistas desde la colegiata (I)


Vistas desde la colegiata (II)


Y por supuesto entramos en la colegiata. Hay que pagar unos euros, pero es más un precio simbólico y merece la pena entrar a ver las bóvedas de crucería imposible y un retablo mayor de los más bonitos y mejor conservados que he visto jamás.


Colegiata (I)


Colegiata (II)


Colegiata (III)


Colegiata (IV)


Colegiata (V)


Colegiata (VI)


Retablo (I)


Retablo (II)


Misal


Colegiata (VII)


Dejamos la colegiata (I)


Dejamos la colegiata (II)

Tras visitar Bolea, nos cercamos hasta Loarre pueblo, que también merece una visita rápida. Además, encontramos un rinconcito a la sombra, con fuente y césped verde, donde aprovechamos para comer, echar una mini siesta y descansar hasta que abrieran el Castillo de Loarre.

Loarre Pueblo




























Y por fin nos fuimos al castillo de Loarre. habíamos visto muchas fotos y hacía tiempo que quería ir a verlo, y por Dios que mereció la pana pagar la entrada. Nos dijeron que la visita se podía hacer en una hora. Nosotros estuvimos al menos tres horas, deleitándonos y disfrutando como niños en semejante lugar tan cargado de historia. EL castillo de Loarre es el castillo románico más grande y mejor conservado de Europa.

El castillo de Loarre (en aragonés castiello de Lobarre) es un castillo románico situado sobre la sierra de Loarre. Desde su posición se tiene un control sobre toda la llanura de la Hoya de Huesca y en particular sobre Bolea, principal plaza musulmana de la zona y que controlaba las ricas tierras agrícolas de la llanura.

El castillo se asienta sobre un promontorio de roca caliza que utiliza como cimientos. Esto suponía una gran ventaja defensiva, ya que así los muros no podían ser minados (técnica habitual en el asedio de fortalezas, que consistía en construir un túnel por debajo del muro para después hundirlo y abrir así una brecha por la que asaltar). Además está rodeado por una muralla con torreones.

El castillo está en bastante buen estado de conservación (salvo la parte del antiguo castillo de Sancho III de Navarra, mucho más deteriorada) y está considerado como la fortaleza románica mejor conservada de Europa. Destacan la pequeña capilla, la cripta de santa Quiteria, situada a la entrada (con una increíble acústica) y la majestuosa iglesia del castillo (de la que se desconoce el paradero de las pinturas románicas) en la que llama la atención la cúpula (por lo poco habitual que es en el románico).

Fue construido en el siglo XI por orden del rey Sancho III, para servir como avanzadilla desde la que organizar los ataques contra Bolea. La construcción inicial fue posteriormente ampliada a la que conocemos hoy en día durante el reinado de Sancho Ramírez, bajo cuyo reinado se procedió a la fundación de un monasterio en dicho castillo. Durante el siglo XII la zona deja de ser fronteriza y el castillo pierde su función inicial de avanzadilla contra las tierras musulmanas. En el siglo XV, la población que vivía a los pies del castillo se traslada a la actual villa de Loarre, reutilizando materiales de la fortaleza.

El Castillo de Loarre fue protagonista del rodaje de la película El reino de los cielos del director Ridley Scott. El castillo puede verse en varias ocasiones durante la película. Ha presentado su candidatura a Patrimonio de la Humanidad. Para más información podéis visitar este enlace.



Castillo de Loarre

Antes de entrar al castillo nos fuimos a una promontorio que hay cerca para tener una bonita panorámica del castillo. Merece la pena ir ya que se hace uno una idea mejor de las verdaderas dimensiones de la fortaleza y el recinto amurallado.


Alrededores del castillo (I)


Alrededores del castillo (II)


Alrededores del castillo (III)


Alrededores del castillo (IV)


Alrededores del castillo (V)


Alrededores del castillo (VI)


Alrededores del castillo (VII)


Alrededores del castillo (VIII)


Alrededores del castillo (IX)


Alrededores del castillo (X)


Alrededores del castillo (XI)


Alrededores del castillo (XII)


Alrededores del castillo (XIII)


Alrededores del castillo (XIV)


Alrededores del castillo (XV)


Alrededores del castillo (XVI)


Alrededores del castillo (XVII)


Alrededores del castillo (XVIII)

Posteriormente entramos "a caballo" al patio exterior, atravesando las murallas. Nos dimos una vuelta tras las murallas antes de entrar a la fortaleza castillo.


Cerradura


Entramos al castillo (I)


Entramos a caballo


Entramos al castillo (II)


Patio exterior (I)


Patio exterior (II)


Patio exterior (III)


Patio exterior (IV)


Patio exterior (V)


Patio exterior (VI)


Patio exterior (VII)


Patio exterior (VIII)


Patio exterior (IX)


Patio exterior (X)


Patio exterior (XI)


Patio exterior (XII)


Patio exterior (XIII)


Patio exterior (XIV)


Patio exterior (XV)


Patio exterior (XVI)


Patio exterior (XVII)


Patio exterior (XVIII)


Patio exterior (XIX)


Patio exterior (XX)


Patio exterior (XXI)


Patio exterior (XXII)


Patio exterior (XXIII)


Patio exterior (XXIV)


Patio exterior (XXV)


Patio exterior (XXVI)

Y por fin entramos a la fortaleza. Se entra por una angosta entrada, en cuesta y llena de escaleras. Esto ayudaba a la defensa de la plaza en caso de asalto. Justo al lado de la entrada está la cripta, que es sobrecogedora.


Entramos en la fortaleza (I)


Entramos en la fortaleza (II)


Entramos en la fortaleza (III)


Cripta (I)


Cripta (II)


Cripta (III)


Cripta (IV)


Cripta (V)


Cripta (VI)

Luego nos fuimos a la iglesia, que es impresionante de grande, y desde la que se tiene unas vistas brutales del castillo. Llama la atención los ventanales de alabastro y los capiteles.


Entramos en la iglesia


Iglesia (I)


Iglesia (II)


Iglesia (III)


Iglesia (IV)


Iglesia (V)


Iglesia (VI)


Iglesia (VII)


Vistas desde la iglesia

A partir de aquí comenzamos a recorrer todos lo recovecos del castillo y la fortaleza, incluido las ruinas del monasterio que albergó en su interior. Y poco a poco, nos fuimos acercando a la parte más alta e inexpugnable del castillo, la torre del homenaje, que es igualmente brutal y tiene unas vistas increíbles. ¡Joder que alta estaba!. También me senté en un retrete medieval...¡y menudas vistas tenía!.


Por la fortaleza (I)


Por la fortaleza (II)


Por la fortaleza (III)


Por la fortaleza (IV)


Por la fortaleza (V)


Por la fortaleza (VI)


Por la fortaleza (VII)


Por la fortaleza (VIII)


Por la fortaleza (IX)


Por la fortaleza (X)


Por la fortaleza (XI)


Por la fortaleza (XII)


Por la fortaleza (XIII)


Por la fortaleza (XIV)


Por la fortaleza (XV)


Por la fortaleza (XVI)


Por la fortaleza (XVII)


Pequeña ermita


Vistas (I)


Vistas (II)


Por la fortaleza (XVIII)


Torre del homenaje (I)


Torre del homenaje (II)


Torre del homenaje (III)


Torre del homenaje (IV)


Torre del homenaje (V)


Torre del homenaje (VI)


Torre del homenaje (VII)


Torre del homenaje (VIII)


Torre del homenaje (IX)


Retrete con vistas


Vistas desde la Torre del Homenaje (I)


Vistas desde la Torre del Homenaje (II)


Vistas desde la Torre del Homenaje (III)


Vistas desde la Torre del Homenaje (IV)


Torre del homenaje (X)


Torre del homenaje (XI)

Se había declarado un incendio en unos montes cercanos (luego lo vimos en las noticias), y el humo, mezclado con las luces de la tarde, dieron al lugar una luz de lo más curiosa. El sol aparecía ante nosotros de un color rojo sangre que nos dejó bastante impactados.


Sol rojo (I)


Sol rojo (II)


Sol rojo (III)

Por desgracia, teníamos que abandonar el castillo ya que teníamos un largo camino hasta Sos del Rey Católico, donde dormiríamos, esta vez, en un hostal con encanto...


Dejamos el castillo (I)


Dejamos el castillo (II)


Dejamos el castillo (III)


Dejamos el castillo (IV)


Dejamos el castillo (V)


Dejamos el castillo (VI)


Dejamos el castillo (VII)


Dejamos el castillo (VIII)


Dejamos el castillo (IX)


Dejamos el castillo (X)



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