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miércoles, enero 16, 2013

Torre de Marboré (3009 m) y Pico Anónimo (2773 m)



Agosto 2012

Amaneció un día precioso en los Llanos de Millaris tras una noche fresquita y tranquila. Desayunamos tranquilamente un té calentito y unas galletas, recogimos todo, incluido la tienda de campaña, y buscamos un lugar donde esconder nuestras cosas. Lo que teníamos ante nuestro ojos era simplemente maravilloso.


Amanece en Millaris (I)


Amanece en Millaris (II)


Amanece en Millaris (III)


Amanece en Millaris (IV)


Amanece en Millaris (V)


Amanece en Millaris (VI)


Amanece en Millaris (VII)

Hoy tocaba ascender a la Torre de Marboré, uno de los tresmiles de la zona. No lo elegimos por que fuera un tresmil, sino por las vistas y por ser un pico muy solitario, y eso era lo que iba a primar nuestras vacaciones, visitar zonas poco frecuentadas.

Ascendimos al cuello del Descargador y comenzamos a acercarnos a la cueva de Casteret, que se sitúa justo debajo del Pico Anónimo. Desde el cuello del Descargador se llega relativamente rápido y el sendero está bastante marcado.

Para quien no lo conozca, la cueva de Casteret es una cueva cuyo interior está helado, con unas enormes columnas de hielo. La entrada está prohibida, y además es peligrosa, así que por favor, hay que respetar este lugar para que perdure. Nosotros nos conformamos con visitar el vestíbulo de la cueva, justo hasta donde está la vaya que marca el lugar a partir del cual no se puede continuar. Las vistas desde la cueva son brutales.


Pico Descargador (I)


Pico Anónimo


Hacia Casteret (I)


Hacia Casteret (II)


Hacia Casteret (III)


Casteret


Desde Casteret (I)


Desde Casteret (II)

Dejamos la cueva y continuamos ascendiendo hacia el cuello de los Sarrios. En este tramo el sendero desaparece y hay que andar al loro de los hitos. Es un tanto incómodo y con bastante pendiente, pero por suerte es un tramo corto. El esfuerzo es de sobra compensado con las vistas.


Taillon y Dedo


Brecha de Rolán


Casco de Marboré


Hacia el Cuello de los Sarrios (I)


Hacia el Cuello de los Sarrios (II)


Hacia el Cuello de los Sarrios (III)


Desde el Cuello de los Sarrios (I)


Desde el Cuello de los Sarrios (II)

Ya teníamos delante nuestro objetivo, la Torre de Marboré. Aún nos quedaba bastante por ascender, pero ya se veía muy muy cerca. Continuamos ascendiendo por un senderito que enseguida se desvaneció, bordeando la ladera sur del Casco de Marboré, y continuamos por una serie de caos de piedras y alguna que otra pedrera, hasta situarnos justo debajo de la mole caliza, dejando a nuestra espalda el Casco de Marboré.

En este punto teníamos dos opciones. Por una lado, podíamos ascender de forma directa por lo que desde abajo parecía una incomodísima pedrera muy descompuesta. Por otro lado, podíamos continuar hacia el este, bordeando las faldas de la Torre de Marboré, ganando altura poco a poco y ascendiendo superando sucesivas terrazas. Elegimos esta segunda opción.

El camino es relativamente sencillo, pero hay miles de posibles senderos, senderitos, trepadas y trepaditas. Nosotros en algún momento nos complicamos un poco la existencia, pero en ningún momento nos enmarronamos. El terreno es intuitivo. Antes de llegar a la cima se pasa por un collado desde el que ya se comienza a disfrutar de las vistas a base de bien. Finalmente llegamos a la cima en completa soledad, en comparación con el Taillon,


Hacia la Torre de Marboré (I)


Hacia la Torre de Marboré (II)


Hacia la Torre de Marboré (III)


Hacia la Torre de Marboré (IV)


Pico Descargador (II)


Hacia la Torre de Marboré (V)


Hacia la Torre de Marboré (VI)


Hacia la Torre de Marboré (VII)


Hacia la Torre de Marboré (VIII)


Hacia la Torre de Marboré (IX)


Hacia la Torre de Marboré (X)


Monte Perdido y Añisclo


Torre de Marboré


Tobacor


Hacia la Torre de Marboré (XI)


Hacia la Torre de Marboré (XII)


Hacia la Torre de Marboré (XIII)


Llegando a la Torre de Marboré (I)


Llegando a la Torre de Marboré (II)


Llegando a la Torre de Marboré (III)


Foto de cima (I)


Foto de cima (II)

Las vistas son geniales, con todo el valle de Gabarnie a nuestros pies, las cascadas del circo, los picos cercanos, etc, etc, etc,. En esa cima hicimos varios planes para el futuro...


Cascadas de Gabarnie


Vignemale ()


Otal y Tendeñera a lo lejos


Refugio de Sarradets


Gabarnie


Taillón desde la Torre de Marboré (I)


Taillón desde la Torre de Marboré (II)

Por desgracia en la cima hacía viento. Un viento helador. Así que nos resguardamos como pudimos, comimos algo, bebimos un poquito y descansamos un ratito.

Como no se podía estar demasiado cómodo en la cima, decidimos descender hacia el sur buscando un poco de calor. Para bajar, decidimos descender de la Torre de Marboré por la vía directa que habíamos desechado para la subida. Tras descender por la pedrera aquello, me quedó bien claro que habíamos hecho muy bien tomando la otra ruta de ascenso a la cima, mucho más cómoda.


Descendemos (I)


Descendemos (II)


Descendemos (III)


Descendemos (IV)


Descendemos (V)


Descendemos (VI)


Vista atrás a la Torre de Marboré


De vuelta en el Cuello de los Sarrios

Volvimos al cuello del Descargador, y como era pronto y teníamos tiempo de sobra, ascendimos el cercano Pico Anónimo (2773 m). Este si que es un pico desconocido y poco visitado. Tiene unas vistas brutales. Llegar no es inmediato, hay un montón de lajas y agujeros que hay que esquivar.


Subimos al Pico Anónimo (I)


Subimos al Pico Anónimo (II)


Subimos al Pico Anónimo (III)


Casco de Marboré desde el Pico Anónimo


Torre de Marboré desde el Pico Anónimo


Panorámica desde el Pico Anónimo (I)


Panorámica desde el Pico Anónimo (II)


Panorámica desde el Pico Anónimo (III)


Panorámica desde el Pico Anónimo (IV)


Foto de cima

Tras la visita al Pico Anónimo, decidimos volver a la zona de los Llanos de Millaris, donde teníamos las cosas escondidas. En vez de volver por donde habíamos subido, decidimos bajar por el Barranco de la Brecha, pero sin llegar al paso de los Sarrios ni a la Brecha propiamente dicha. Nos inventamos un poco al bajada hasta el barranco desde el Pico Anónimo.

Una vez en el barranco ya solo nos quedaba recorrerlo hasta los Llanos de Millaris. Andábamos preocupados con el tema del agua. Estaba todo muy seco y las pocas torrenteras de agua que había bajaban muy turbias. Yo ya me había hecho a la idea de que a lo mejor tendría que ir hasta Goriz a buscar agua para la noche y el día siguiente.

una vez en Millaris, me fije que en una zona un poco escondida había algo de verdor y humedad, indicativo de que había algo de agua. Otra cosa era que ese agua se podría coger y que fuera superficial y brotara por algún lado. Me imaginé que sería agua subterránea que correría justo por debajo de las rocas.

Pero no. Estaba equivocado, y resultó ser un manantial de narices, de agua fresca, más bien fría. Estábamos salvados. Ese manantial no aparecía en los mapas que había imprimido ni en el mapa del GPS. Lo mejor de todo era que estaba a apenas 5 minutos de donde plantaríamos la tienda y de donde la plantamos la tarde anterior.


Dejamos el Pico Anónimo


Bajamos a Millaris (I)


Bajamos a Millaris (II)


Bajamos a Millaris (III)


Bajamos a Millaris (IV)


Bajamos a Millaris (V)


Bajamos a Millaris (VI)


Bajamos a Millaris (VII)


Bajamos a Millaris (VIII)


Bajamos a Millaris (IX)


Bajamos a Millaris (X)


Pico Anónimo desde el barranco


Bajamos a Millaris (XI)


Llegamos a Millaris (I)


Llegamos a Millaris (II)


Manantial (I)


Manantial (II)


Llegamos a Millaris (III)

Llenamos las cantimploras y buscamos un sitio al sol donde poder comer unos sándwich. Estábamos en la gloria, en un sitio brutal y en completa soledad. Y encima teníamos agua fresca y solecito.

Tras descansar y comer, fuimos a buscar las cosas que habíamos escondido, y volvimos al lugar donde habíamos puesto la tienda de campaña la tarde anterior. Plantamos la tienda, y nos dedicamos a descansar y disfrutar el resto de la tarde. ¡Dios que vistas!.


Vistas desde la tienda (I)


Vistas desde la tienda (II)


Vistas desde la tienda (III)


Tienda


Vistas desde la tienda (IV)

Pudimos contemplar el atardecer desde el confort de la tienda de campaña. Preparamos la cena y esperamos a que anocheciera por completo. La temperatura, al contrario que el día anterior, era muy agradable. Lo mejor vino al final, ya completamente de noche. Las estrellas comenzaron a aparecer en un cielo completamente despejado, sobresaliendo la Osa Mayor (o la Osa Menor, que soy incapaz de distinguirlas). Fue mágico.

(Alguna de las fotos son de Mireia)


Anochece (I)


Anochece (II)


Anochece (III)


Anochece (IV)


Anochece (V)


Anochece (VI)


Anochece (VII)


Anochece (VIII)


Anochece (IX)


Anochece (X)


Anochece (XI)


Anochece (XII)



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