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martes, febrero 14, 2012

Trabajando en Pompeya

Tras la paliza de viaje de casi dos días tocaba currar. Nos acercamos con el coche y los equipos hasta las puertas de la ciudad arqueológica, y comenzamos con los trámites burocráticos. Menos mal que Antero nos ayudó, ya que se conoce todos los vericuetos y habla italiano fluidamente. Entre pitos y flautas dos horas de papeleo de un lugar a otro: firmas, sellos, acreditaciones..... y ahora tocaba ir hasta la casa de Marcus Lucretius con los equipos. Pesan un quintal. Menos mal, nuevamente, y gracias a los finlandeses, el trayecto se nos hizo mucho más liviano.

La casa no nos era desconocida, y tras los besos y saludos iniciales con nuestros amigos los finlandeses, comenzamos a desempaquetar todos los equipos: Raman, XRF, FTIR....


Con el Raman (I)


Eflorescencias (I)


Eflorescencias (II)


Pinturas


Con el Raman (II)


Con el Raman (III)


Con el Raman (IV)

A ratos el trabajo resulta monótono, sobre todo cuando no salen bien las cosas o cuando surge algún imprevisto. Uno no siempre consigue lo que busca. Así es la ciencia de ingrata a veces. Por suerte todos los años obtenemos algún resultado novedoso e interesante que poder publicar.


XRF


XRF


XRF

Aunque este año lo mejor y más emocionante fue tener acceso a las cenizas y piedras que sepultaron la ciudad de Pompeya tras la violenta erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79 d.C.

Un grupo de arqueólogos italianos nos invitaron a ver sus trabajos en una casa cercana a la de Marcus Lucretius, y nos mostraron las capas de tierra a las que habían accedido: la capa inicial de cenizas volcánicas y la capa de piedras (Lapilli) que el volcán escupió después.

Aunque la ciudad de Pompeya se ha conservado en un estado envidiable bajo la capa de cenizas, hay que tener en cuenta que durante la erupción los edificios vivieron un fenómeno muy parecido a un bombardeo, motivo por el cual la mayoría de los tejados se vinieron abajo y muchas edificaciones quedaron muy dañadas. Aunque lo peor vino después, con el chorro piroclástico que fue el que realmente aniquiló a la población que aún permanecía en la ciudad, sin posibilidad de escapar.


Cenizas


Lapilli

Fueron 15 días de trabajo intenso, pero siempre es más divertido trabajar al aire libre en un sitio como Pompeya que no en el laboratorio o en el despacho de la universidad.


Con los finlandeses (I)


Con los finlandeses (II)


Grupo (I)


Grupo (II)

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1 Tus Comentarios:

At 16/2/12 1:19 a. m., Blogger Asier de la Fuente said...

No veas la caló que pasé en Pompeya, tio. 5 horas bajo el sol y el bar restaurante ese que tienen te vende el agua aprecio de oro, cabronazos! Casi me quedo tieso asi que, solo pensar que has ido a currar… bueno, siempre fuiste un poco masoca XD.

 

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